Verano 2006. Paris. Altiva, punzante, cortando el cielo, perenne en el horizonte. Se levanta con poderío atravesando nubes, encumbrando los sueños de un viejo loco. Lo mas parecido al olimpo de los dioses en la tierra, diáfana en la mañana, reluciente al caer la noche. Es el símbolo de un país, de una ciudad, de una nación. Es uno de esos pocos lugares del mundo que son mágicos, tan solo el silbido del viento rompe el silencio interno en su cúspide. A orillas del acogedor río Sena, es el cobijo preferido por los enamorados. Su sombra se proyecta en las cálidas calles parisienses, el sol ensalza su estructura pasando entre sus finas ranuras dándole la grandiosidad y el esplendor de las grandes dinastías. Es vigía silenciosa de la gran urbe, funde cielo y tierra con su abrazo constante.Es Eterna en el Horizonte...
Francisco
Hace 11 meses



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